No me vinculo.
julio 11, 2010
mayo 27, 2010
Extraño
Repite...
Aquello que dijiste una tarde
cuando los gorriones danzaban en círculos sobre los cráneos de los hombres,
insulsos hombrecillos que pululaban mientras tu decías...
Decías...
Con la boca cruzada y las palabras estrelladas,
con sílabas en estados catatónicos...
me decías...
Decías...
Mirando a mis ojos, como agente inquisidor
apuñalándome las ideas, violándome el sub-conciente
destripándome los principios, ahogándome la voluntad...
del alma decías.
Decías.
E ibas caminando
con tus pesados sueños y las cruces de ironías,
cargabas sobre la cabeza con tus milenarias preguntas
del alma repites...
Caigo
Juegas
Miento
No, no miento.
Ríes
Siento
Calma, calma!
Mientes?
Sientes?
Del alma
Repites
Del alma.
Recuerdas?
Una palabra, mirada, canción, pluma, cama, nube
una historia, cuando nos conocimos.
Nos conocimos?
Nos hemos visto?
Te digo...
ahora lo dudo ¿qué quieres que te diga?
¿Quién eres
Extraño?
Trato de rebatirte los suspiros, pero pierdo...
pierdo sesos, pierdo aire, pierdo risas,
pierdo alma, pierdo ira, pierdo alma
pierdo vida...
Extraño
¿Quién eres
Extraño?
Fernando, Martín, Ernesto, Juan Pablo, Meursault, Montag.
¿Qué eres
Extraño?
Eres espuma, cardo, viento, cenizas, luz,
pecado, rocas, radio, perro...
Te digo...
A veces, solo a veces, eres un pequeño tirano...
Que bastardo que eres!
Te gritaría desde una esquina oscura
solitaria, abstracta, dura, fría, intangible.
Me repites...
Pero al alero del silencio, en una fría noche de enero
justo en la cima de mi oído, junto a la punta de un latido,
con tu mano bajo mis costillas, sofocándome los pulmones.
Me repites?
Mientras beso cada uno de tus miedos y te-susurro
canciones de cuna para licántropos
y poemas para dromedarios
acariciando los insultos que masticas esperando
que se te cruce un inocente momento para humillarlo
Me escuchas?
No importa...
prefiero hundirme en el deleite de tu indiferente calidez
o ver como desenvainas tus excusas...
Extraño.
Aquello que dijiste una tarde
cuando los gorriones danzaban en círculos sobre los cráneos de los hombres,
insulsos hombrecillos que pululaban mientras tu decías...
Decías...
Con la boca cruzada y las palabras estrelladas,
con sílabas en estados catatónicos...
me decías...
Decías...
Mirando a mis ojos, como agente inquisidor
apuñalándome las ideas, violándome el sub-conciente
destripándome los principios, ahogándome la voluntad...
del alma decías.
Decías.
E ibas caminando
con tus pesados sueños y las cruces de ironías,
cargabas sobre la cabeza con tus milenarias preguntas
del alma repites...
Caigo
Juegas
Miento
No, no miento.
Ríes
Siento
Calma, calma!
Mientes?
Sientes?
Del alma
Repites
Del alma.
Recuerdas?
Una palabra, mirada, canción, pluma, cama, nube
una historia, cuando nos conocimos.
Nos conocimos?
Nos hemos visto?
Te digo...
ahora lo dudo ¿qué quieres que te diga?
¿Quién eres
Extraño?
Trato de rebatirte los suspiros, pero pierdo...
pierdo sesos, pierdo aire, pierdo risas,
pierdo alma, pierdo ira, pierdo alma
pierdo vida...
Extraño
¿Quién eres
Extraño?
Fernando, Martín, Ernesto, Juan Pablo, Meursault, Montag.
¿Qué eres
Extraño?
Eres espuma, cardo, viento, cenizas, luz,
pecado, rocas, radio, perro...
Te digo...
A veces, solo a veces, eres un pequeño tirano...
Que bastardo que eres!
Te gritaría desde una esquina oscura
solitaria, abstracta, dura, fría, intangible.
Me repites...
Pero al alero del silencio, en una fría noche de enero
justo en la cima de mi oído, junto a la punta de un latido,
con tu mano bajo mis costillas, sofocándome los pulmones.
Me repites?
Mientras beso cada uno de tus miedos y te-susurro
canciones de cuna para licántropos
y poemas para dromedarios
acariciando los insultos que masticas esperando
que se te cruce un inocente momento para humillarlo
Me escuchas?
No importa...
prefiero hundirme en el deleite de tu indiferente calidez
o ver como desenvainas tus excusas...
Extraño.
febrero 21, 2010
te excusa
Me olvidarás
Porque otro barro ensuciará tus pies,
pero eso no es excusa.
Porque otras ráfagas enredarán tu pelo,
pero esto no te disculpa.
Porque otro sol te enceguecerá al mirar otro cielo,
pero eso no te excusa.
Me olvidarás.
No solo dejarás de recordarme cuando bebas café,
cuando los azulejos de una pared no concuerden,
cuando vidas pasadas te atormenten,
cuando Rimbaud sea prostituido en alguna pared de Buenos Aires.
No, dejarás de recordar,
a mí y a todo lo que me rodea, lo que nos rodeó.
Tus manos construirán nuevo torreones,
y pensarás que eso te justifica.
Tu cabeza explotará con mil nuevas drogas,
y creerás que eso te disculpa.
Tu sonrisa se desviará hacia un lado,
y soñarás que eso es un pretexto.
Pero no, nada evita ni excusa tu olvido.
Quizá mantengas en tu mente "mi rostro",
talvez tu nariz siga identificando "mi olor",
probablemente tu cuerpo aún sienta el peso de "mi cuerpo";
pero no, no seré yo,
podría ser cualquier otra con la que me confundas
porque ya me habrás olvidado.
Te revolcarás en las sábanas de mil prostitutas,
pero no me recordarás y eso te excusa.
Oirás tangos y cambiarás de emisora,
pero me olvidarás y eso te disculpa.
Mirarás las nubes y no verás formas,
pero ya no seré nada para ti y eso te absuelve.
Y entonces, cuando ya ni siquiera sea
una vaga nostalgia en tu común malestar,
tomarás la mano de otras y las besarás,
susurrarás sonetos en sus oídos para hacerlas sonrojar,
arrancarás en arrebatos sus blusas y las volverás a besar,
y no sentirás remordimientos,
porque tus promesas no valdrán en tu mundo
ya que no me recordarás.
Tu no me recordarás y yo seguiré aquí.
Pero olvídame sin culpas,
olvídame con ganas.
Prometo volver a atormentarte cuando la soledad invada tu vida,
invadiré tu mente y me camuflaré entre tus huesos
y ahí estaré,
cuando tu cuerpo se mantenga en pie no más que por milagro,
cuando tus ojos no puedan ver,
cuando la música no exista en tu vida,
me recordarás
y también las mil excusas de porque me quisiste olvidar.
Por el momento solo vete y no te disculpes por olvidar.
Porque otro barro ensuciará tus pies,
pero eso no es excusa.
Porque otras ráfagas enredarán tu pelo,
pero esto no te disculpa.
Porque otro sol te enceguecerá al mirar otro cielo,
pero eso no te excusa.
Me olvidarás.
No solo dejarás de recordarme cuando bebas café,
cuando los azulejos de una pared no concuerden,
cuando vidas pasadas te atormenten,
cuando Rimbaud sea prostituido en alguna pared de Buenos Aires.
No, dejarás de recordar,
a mí y a todo lo que me rodea, lo que nos rodeó.
Tus manos construirán nuevo torreones,
y pensarás que eso te justifica.
Tu cabeza explotará con mil nuevas drogas,
y creerás que eso te disculpa.
Tu sonrisa se desviará hacia un lado,
y soñarás que eso es un pretexto.
Pero no, nada evita ni excusa tu olvido.
Quizá mantengas en tu mente "mi rostro",
talvez tu nariz siga identificando "mi olor",
probablemente tu cuerpo aún sienta el peso de "mi cuerpo";
pero no, no seré yo,
podría ser cualquier otra con la que me confundas
porque ya me habrás olvidado.
Te revolcarás en las sábanas de mil prostitutas,
pero no me recordarás y eso te excusa.
Oirás tangos y cambiarás de emisora,
pero me olvidarás y eso te disculpa.
Mirarás las nubes y no verás formas,
pero ya no seré nada para ti y eso te absuelve.
Y entonces, cuando ya ni siquiera sea
una vaga nostalgia en tu común malestar,
tomarás la mano de otras y las besarás,
susurrarás sonetos en sus oídos para hacerlas sonrojar,
arrancarás en arrebatos sus blusas y las volverás a besar,
y no sentirás remordimientos,
porque tus promesas no valdrán en tu mundo
ya que no me recordarás.
Tu no me recordarás y yo seguiré aquí.
Pero olvídame sin culpas,
olvídame con ganas.
Prometo volver a atormentarte cuando la soledad invada tu vida,
invadiré tu mente y me camuflaré entre tus huesos
y ahí estaré,
cuando tu cuerpo se mantenga en pie no más que por milagro,
cuando tus ojos no puedan ver,
cuando la música no exista en tu vida,
me recordarás
y también las mil excusas de porque me quisiste olvidar.
Por el momento solo vete y no te disculpes por olvidar.
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