abril 09, 2011

(...)

J. no existe, o está en un paréntesis.

J. no puede existir fuera de tu pieza,
carece de sentido sin Renis, sin Perro diciendo "Miau!",
sin máquinas de escribir, sin plumas difíciles de usar,
sin noches de sexo en base a mentiras.
Cayó en coma el último día que la viste.

J. no existe porque tu la creaste,
es un constructo de tu mente,
no tiene sustento sin tus idealizaciones,
le falta materia,
materia que se perdió entre hojitas de té
cuando todo quedó inconcluso.

J. era linda solo porque tu la veías así,
y te gustaba lo que escribía,
con odio o con placer,
porque hablaba de ti.


Ahora J. es un recuerdo,
porque su corporeidad dependía del fonema que formaba
con S., solo con S. y nadie más,
y al destruirlo quedó en nada,
S. tampoco existe,
porque J. sin S.
es solo J y S,
unidades huecas,
sonidos guturales,
letras cualquieras,
anónimas.

J. se fue a la mierda
y también su escritura.
J. se fue literalmente a la mierda
y ahora debe estar fundiéndose en el absoluto.

abril 04, 2011

Sábato lo dijo:

"Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas."



marzo 27, 2011

S.

Me dice que encontró un cuaderno, en el cual escribió que quería comerme, según yo recuerdo con letra bonita, y yo respondí que le quería, muchas veces, con letra fea, todo con pluma antigua.


Todo era tan lírico en su pieza blanca con Perro diciendo "Miau!". Y me veo en la necesidad de admitir que nunca escribí tanto como cuando paseaba con él por el centro, aunque la mitad, o más, ya no exista porque los borré en mi arrebato de suprimir su paso por mi vida.

Dijo que nos queríamos, no recuerdo si usó "mucho" o "tanto" u otro amplificador, aunque no estoy tan segura de ello ahora. Si yo lo hubiese querido tanto, no hubiese hecho lo que hice, y si él me hubiese querido mucho, no me hubiese dicho lo que dijo. Pero bueno, algo nos tuvimos que querer.

¡Y todo era tan lírico cuando estábamos juntos! No lo digo con pena; extraño, claro, muchas cosas, pero ya no están y en cambio tengo otras.


Quizá todo era poético porque es una especie de Principito moreno, o un romántico con la genética necesidad de "poetizar la vida y de vitalizar la poesía".

Y si bien, todo era poesía, no tengo motivos para olvidarme que me hizo llorar cuando había decidido que con él ya no lloraría nunca más.

¡Tréboles de 4 hojas! Aún no sé que carajo significó haber encontrado en su maceta tréboles de 4 hojas.

marzo 26, 2011

Torpe.

Que todo en ti sea un fraude, una asquerosa copia,
y que todo en mi se viese obnubilado ante lo majestuoso de la falsedad
me hace más miserable que inventarme
que todo en ti es tendiente al cambio
y que todo en mi es inestabilidad.

Pensar que mi ambigüedad no cabe
en lo limitado de tu logos.

Reconozco tus originalidades donde sea que me asome.


Sin los colores de las excentricidades plagiadas
pasas de obra de arte
a una simple sopa Campbell.

febrero 12, 2011

Se me pierde lo volátil.

Y necesito ser leve,
que el viento de estos días extraños me mueva,
de un lado a otro,
como un intento de árbol que aún no hecha por completo
sus recias raices.
Ser leve, pero estar cargada de emociones,
llorar al unísono con el universo,
reír en canon con el mar.
Y que la levedad me defina,
me expanda y me limite,
que me perfile el sexo, las cejas y las falanges,
que me convierta en mariposa, en bolsa plásticas,
en hoja púrpura.

Quiero ser leve
para atravesar el cosmo bailando,
de puntillas,
desnuda y de puntillas,
dejando una estela de pequeñas y brillantes lagrimillas,
lanzando al vacío los besos que alguna vez no me recibieron.


Ser leve en la cama de alguien,
sobre el cuerpo de alguien,
aún debajo,
volverme pesada solo por exceso de orgasmos,
luego evaporarme y seguir flotando,
sin rumbo,
hasta que alguna boca me atraiga de nuevo
y así me volveré cíclicamente infinita,
pudiendo ser leve cada vez que a alguien
se le antoje meterme en su cama y besarme.
 
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